Navidad del 2004

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martes, 8 de marzo de 2011

Reseña sobre Teobaldo Paredes Valdez

Hace unos días recibí una copia del libro "Arequipeños que hicieron Historia", escrito por Mario Rommel Arce Espinoza. En dicho libro se hace un buen resumen de la vida de nuestro abuelo que quiera compartir con ustedes.

José Teobaldo Paredes Valdez

Abogado y Maestro Nació el 7 de diciembre de 1904, en la casa familiar ubicada en el 122 de la calle Pizarro, en la ciudad de Arequipa. Es el último de cinco hermanos: Emma, Guillermo Gustavo, Enrique Alfredo, María Laura y José Teobaldo.

Inició su vida escolar en el "Orfelinato Chávez de la Rosa", centro educativo animado por la tradición pedagógica del Padre Duhamel. La formación primaria y hasta cuarto de media, la recibió en el Colegio San José.

Postuló a la Universidad Nacional del Gran Padre San Agustín, siguiendo paralelamente sus estudios en la Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Políticas y Económicas; y en la Facultad de Filosofía, Historia y Letras.

Con motivo del Centenario de la Independencia Nacional, se promovió un Concurso Histórico, en el que participó José Teobaldo, recibiendo un oficio del Dr. Hillburg, que a la letra dice: "A 1° de Agosto de 1921.- Alumno Sr. Teobaldo Paredes V.- El Jurado encargado de calificar los trabajos presentados al Concurso Histórico que se convocó por la Junta de Profesores con motivo de las Fiestas del Centenario Nacional, ha informado a este despacho que su trabajo ha merecido ser considerado en el sorteo de la Medalla de Oro, concedida al quinto año de media.- Felicitando a Ud., por la distinción que ha merecido, me es grato estimularlo para la prosecución de sus tareas científicas y literarias. Dios Guarde a Ud.- Firma y sello de Carlos Hillburg"

En 1927 logra el Bachillerato en Filosofía, Historia y Letras, y en 1929, el de Jurisprudencia y Ciencias Políticas y Económicas. En 1929 ya es abogado y en 1938 opta el grado de Doctor en Filosofía, Historia y Letras.

Ejerció muy poco la abogacía, no obstante haber sido el primer y más sobresaliente alumno de su promoción.

Se orientó, más bien, hacia el ejercicio del magisterio, encontrando una manera de cultivar su vieja afición matemática y a la vez su formación académica en Historia.

La educación de la juventud le deparó muchos éxitos, satisfacciones y momentos gratos; pero también, y por qué no decirlo, más de una decepción.

Enseñó en el Colegio Nacional de la Independencia Americana. También en la Universidad Nacional San Agustín, donde ejerció la docencia en la cátedra de Historia General y Sociología en la Facultad de Letras.

De esos años de docencia, el Dr. Gerardo Peralta Narrea, en su calidad de alumno y luego discípulo, recuerda "1939, 5to Año, Sección B, del Colegio Nacional Independencia Americana. Curso de Trigonometría. El Profesor, un hombre más bien delgado y alto, de amplia y permanente sonrisa, lleno de vigor, entusiasta, eufórico, irradia simpatía a raudales. Da la sensación de un inefable gozo cando hace sus clases. Cual única arma, con una tabla trigonométrica de forro rojo en las manos. Propiamente no explica salvo, seguramente, lo absolutamente inevitable, lo que para nosotros pasa en forma inadvertida.

Propone una cuestión que compromete el interés de todos, nos pone en trance y pregunta, pregunta y pregunta. Nos da la impresión de un consumado estratega de ajedrez, tiene previstos todos los pasos que vamos a dar: avances, tropiezos, retrocesos, caídas, saltos adelante. Él está pendiente de nuestras reacciones. Cómo le brillan los ojos juguetones detrás de los lentes cuando alcanzamos algunos logros. No hay duda, él juega ajedrez con nosotros, y cómo goza al dar los mates. Pero, ¿en qué consisten los mates? Luego de colocarnos en una situación problemática, nos induce a seguir determinados pasos por nosotros mismos, hasta desembocar en un punto inevadible: la efectiva adquisición de un nuevo conocimiento. Siempre claro, definitivo y rotundo, hala lo justo, ni más ni menos palabras que las necesarias. ¡Qué diestro espadachín es manejando la lógica! Nunca pudimos sorprenderlo con la guardia abierta. Y nos acostumbramos al juego, al punto que si él nos afirmaba algo, nosotros dudábamos, hasta no llegar por nosotros mismos a la ratificación o a la rectificación. Y así, burla burlando, se pasa la hora y pasan las horas, las semanas y los meses. Y ¡cuidado que nosotros pretendiéramos tomar apuntes!

- ¿Les preocupa tomar apuntes o aprender?, nos decía.
- Pero, Doctor, ¿en qué vamos a estudiar?
- ¿Cómo, no han aprendido ya? ¡Qué quieren estudiar!

¡Ah! eso sí. Hacíamos bastantes ejercicios. Y cada tema nuevo nacía forzosamente del anterior... Todos terminamos el año dominando el curso de Trigonometría.

Aquel profesor no era otro que el doctor José Teobaldo Paredes Valdez. Así conocimos a este brillante maestro...

Ahora a la distancia y a la luz de la experiencia de nuestro propio oficio nos quedamos perplejos  ante el método del doctor Paredes. Sin duda manejaba él la Mayéutica Socrática a las mil maravillas. No enseñaba pensamientos, enseñaba a pensar.”

Consigue del Consejo Universitario la creación de la Sección Pedagógica, nombrándose en mayo de 1942 como primer Director de la misma a Teobaldo Paredes Valdez. En 1946 la Sección pedagógica se convierte en Escuela Profesional de Pedagogía, se independiza de la Facultad de Letras, continuando Teobaldo Paredes como su director.

En noviembre de 1946, la Escuela Profesional adquiere el rango de Facultad de Educación, funcionando por primera vez el año Doctoral, siendo nombrado como primer Decano el mismo doctor Paredes y como Sub-Decano el doctor Luis F. Ponce Rondón.

El Rector de la Universidad, Dr. Manuel G. Suárez Polar, en la celebración del Primer Aniversario de la Facultad de Educación, declaró a la prensa: “Debo decir sin eufemismos que a él se debe el éxito de la Facultad de Educación, es el verdadero artífice de ella. A la cual se ha entregado con un fervor verdaderamente ejemplar. Y es que el doctor Paredes es un verdadero visionario, y un maestro auténtico.”

Paralelamente, hasta 1956 y en forma sucesiva, tuvo a su cargo las cátedras de Didáctica General, Didáctica de la Educación Superior y Didáctica Especial de las Matemáticas. A través de ellas supo inyectar con su presencia y con su espíritu las nuevas corrientes e ideales educativos, imbuyó en sus alumnos los palpitantes problemas sobre los estudios dirigidos y las técnicas de las pruebas objetivas, propiciando apasionantes discusiones.

Como una justa recompensa espiritual a la labor cumplida, dos promociones lo honraron llevando su nombre; la primera y única promoción de la Normal Urbana de Señoritas, que funcionó anexa a la Sección de Pedagogía y la primera promoción del Ciclo Doctoral de la flamante Facultad de Educación.

A inicios del año 1957 se retira del Claustro Agustino, y recibe un cálido homenaje presidido por el Rector, doctor Isaías Mendoza del Solar, siendo declarado Catedrático Honorario de la Facultad de Educación.

Vuelve al Colegio Independencia, para esta vez desempeñar la Dirección, en momentos sumamente difíciles para la vida institucional, y luego de los luctuosos sucesos ocurridos en 1950.

La opinión pública, en versión periodística, señaló: “La acertada designación del Dr. Paredes, es motivo de satisfacción para los elementos educacionales y la sociedad, en esta ora en la que se requiere una orientación técnica y científica de la enseñanza. Los títulos del doctor Paredes Valdez, sensibilidad aguda de educador, responden a los anhelos de renovación espiritual y pedagógica al frente del centenario Colegio.

Siempre listo para el desempeño de las causas nobles, no ha titubeado en prestar su concurso en este difícil momento, y regresa al Colegio por el cariño a la Institución, donde incubara lo mejor de su personalidad, sacrificando posibilidades universitarias.

El doctor Paredes puede llevar a cabo tan difícil reforma ya que posee una recia personalidad de educador, y es más que nada un técnico en la comprensión del problema pedagógico. Su primera tareas será, seguramente, la de reorganizar el colegio para emprender con paso firme el camino de las realizaciones. Lleno de gran modestia, propia de las almas superiores, sabe apreciar el buen gusto del silencio.

Según testimonio del doctor Gerardo Peralta Narrea, él y un grupo de profesores le manifestaron lo siguiente: “Doctor Paredes, hemos venido a expresarle nuestra más viva felicitación, porque, luego de Carlos Hillburg, recién llega con Ud. Un pedagogo a la Dirección del Colegio Independencia.”

El doctor Eusebio Cardeña, docente del Colegio, diría años después: “La Reforma de la Educación Secundaria… este hecho tiene relieve pedagógico y sucede en la década del año 1951 a 1960…Ejercía la Dirección del Plantel el doctor José Teobaldo Paredes Valdez, quien fuera llamado por el Ministerio de Educación para reorganizar el plantel, luego de los sucesos de 1950. Tenía en su curriculum este educador, su versación pedagógica, ser antiguo docente del Colegio y haber sido fundador y primer Decano de la Facultad de Educación de la Universidad Nacional San Agustín.

El doctor Paredes Valdez estableció una integral revolución con principios y técnicas pedagógicas… crea una nueva actitud pedagógica, científica y nacionalista… El nuevo plan de estudios, la guía y orientación del educando, las actividades co-curriculares, el estudio dirigido, el espíritu formativo y activista de la reforma se constituyeron en ideas motivadoras para formular planes y estructurar acciones en inolvidables reuniones y discusiones en donde las actitudes creativas y críticas campeaban para interpretar, ampliar y adecuar las directivas oficiales.

El centenario plantel se convirtió en un ejemplar taller pedagógico que competía en logros con el Colegio Nacional de Guadalupe y ganaba merecidamente el título de Primer Colegio Experimental en el Sur.”

En 1952, al cumplir junto con los doctores Luis Ponce, Roberto Chocano, José María Morante y Federico Molina, 25 años de labor docente, recibieron cálidos homenajes.

En 1956 recibe la condecoración de las Palmas Magisteriales del Perú, en Primera Clase, con motivo del Día del Maestro.

Parte de su gestión como Director, fue la creación de la Cooperativa de Vivienda de Profesores y Empleados del Colegio Nacional Independencia Americana, que tras muchos años se cristalizara en la actual Urbanización Independencia Americana en Umacollo, cuyo parque central lleva su nombre, por decisión de los vecinos ratificada por el Concejo Distrital de Yanahuara.

Teobaldo Paredes se desempeñó como Director del Colegio hasta 1961, estando acompañado, como Sub-Director, por el doctor Luis F. Ponce Rondón.

En 1962 se crearon las Direcciones Regionales de Educación, con el afán de descentralizar la gestión educativa.

En 1963 se nombran los Directores Regionales, recayendo el de la IV Región (Arequipa, Moquegua, Tacna y Puno) en el doctor Teobaldo Paredes Valdez.

Entre 1965 y 1969 vuelve a las aulas universitarias, ahora en la Universidad Católica de Santa María. Su genio rechaza el retiro absoluto; su vocación lo compromete nuevamente con la docencia, primero en la cátedra de Didáctica de las Matemáticas y, luego, en la de Legislación de la Educación; siempre vinculado estrechamente a la forja de nuevos maestros.

El doctor Calos Orlando Zeballos Barrios, alumno de esa época dice: “El paso de don Teobaldo por la cátedra universitaria Santamariana es de especial recuerdo para quienes tuvimos la oportunidad, o mejor, el privilegio de ser sus discípulos. En la vivencia personal de los integrantes de las primeras promociones de la Facultad de Educación de la Universidad Católica, allá por los años sesenta, destaca su figura señera, patriarcal. El respecto y el aprecio que aquellos estudiantes le profesábamos nacía espontáneo de la extraordinaria personalidad del maestro, de su hombría de bien, de su intachable conducta. El ejercicio de la cátedra lo ejercía con la autoridad que da el pleno dominio didáctico y de quien aplica con el ejemplo su actitud personal las normas y conceptos emitidos en el aula. Su trato con los alumnos era algo serio y circunspecto, lo que tal vez ahuyentaba inicialmente a los menos perceptivos. Pero su afabilidad, su amplia comprensión de la problemática estudiantil y su permanente actitud de apoyo al aprendizaje, sin desmedro de la exigencia académica, le abrieron pronto los corazones de los universitarios de entonces, hoy maduros profesionales. Una prueba de este afecto es su elección como Padrino de la Promoción 1966 de la especialidad de Ciencias.

Al recordar hoy la imagen de don Teobaldo, surge en quienes seguimos la carrera magisterial, la convicción de que el ejemplo del maestro de alguna manera influyó en el proceder profesional y en la forma de ejercer la docencia. Los libros y las clases magistrales pueden convencer y mover a la acción, pero el ejemplo de un auténtico educador impregna de mística la labor educativa y arrastra hacia la superación personal.”

Culmina su actividad en la Universidad ocupando por breve tiempo el cargo de Director de Evaluación Pedagógica y Servicios Académicos y, por tanto, miembro del Consejo Ejecutivo de la Universidad.

En 1968, siendo docente de la Universidad Católica, el Consejo Provincial de Arequipa le otorgó el Diploma de Honor al Mérito de la Ciudad, en reconocimiento al bien de la colectividad como prominente propulsor de la educación y cultura de la juventud arequipeña.

José Teobaldo Paredes Valdez fue casado con Emma Elvira Núñez Borja. Fueron padres de José Manuel (fallecido a temprana edad), Emilio Teobaldo (fallecido en Europa), María Antonieta, María Teresa, Emma Angélica, José Luis, Julio Ernesto (actual Rector de la Universidad Católica de Santa María), y Fernando Humberto. Falleció el 10 de mayo de 1970, en esta ciudad, a los 65 años.

José Muñoz Najar escribió como epitafio lo siguiente: “José Teobaldo Paredes Valdez fue ejemplo de dignidad y altivez. Un ciudadano probo, con fuerte emoción social. Esa el consultor indiscutible de sus colegas, por su capacidad intelectual y cultura, que era muy vasta. Vivió verticalmente, sin inclinar la cerviz, como un auténtico arequipeño. Y murió como todo un hombre.”

Mediante Resolución Ministerial Nro. 2480-70-ED del 30 de septiembre de 1970, se designó con el nombre de “José Teobaldo Paredes Valdez” al colegio Nacional Mixto de la Urbanización 15 de Agosto de Arequipa, considerando que “el nombre propuesto corresponde a un distinguido educador arequipeño y que sus méritos son un ejemplo para la juventud estudiosa.”

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